[ACTUALIDAD]
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[RECIENTES]
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EL ARTÍCULO [del día] 17-02-2007, EL MUNDO
Groucho
El Cultural va a venderse con DVD, según anuncia Luis María Anson en el suplemento de esta semana. Anson es uno de los periodistas españoles más transidos de humanismo y cultura de la calle, haciendo todo compatible en sus combinaciones. Los hermanos Marx no han sido olvidados como otros cómicos porque Groucho se aplicó a descender a todos los niveles de los espectadores. Groucho y sus hermanos han acabado siempre por ser el referente de un humor que hace parodia vigente y caricatura de un mundo que es el nuestro y donde alternan millonarias norteamericanas con vampiros de época. O sea, mi amado siglo XX. Se atrevió a decir Ramón Gómez de la Serna que Chaplin es todos los domingos del mundo. Nosotros diríamos que Groucho Marx es todo el gamberrismo inteligente que pide las uñas cortas porque el camerino está muy lleno. Precursor del teatro del absurdo, Groucho va haciendo la decapitación de todos nuestros tópicos, hasta quedarse decapitado a sí mismo y pidiendo unos dólares a su protectora, una señora maciza pero visible, que le ama sin saber por qué, ni de dónde. Si Chaplin es el humor mudo que añade tristeza a los domingos, Groucho es el gamberro de Hollywood que desmitifica a los grandes enamorados y a los grandes millonarios en sus negocios, metiendo hierba seca y retórica en aquello de «la parte contratante de la primera parte». Los pensadores de El Cultural no quieren quedarse en las de romanos con esto del cine y ahora varían la oferta proclamando que esto es la guerra. Chaplin, Buster Keaton y otros graciosos consagraron el cine mudo y aquel mutismo era una protesta frente al parloteo de Hollywood, que empezaba a traducir la vida en inglés para aleccionarnos a todos. Chaplin y Groucho pusieron sus historias en blanco y negro y en silencio, lo cual les valió ser traducidos y denunciados incluso como comunistas. Los silencios de Chaplin me han recordado a mí los silencios de José María Aznar cuando ya no tiene nada que perder, pudiendo ganarlo todo sólo con pasear un maletín viejo por los suburbios de Madrid, que siempre pasean algún hombre al grito de «pásalo». La cháchara de Groucho es la más inteligente que ha dicho Hollywood y en España tuvo un discípulo que sólo se llamaba Tip. El vocerío de los inmigrantes y los cayucos silenciosos tiene un nieto de Groucho en Woody Allen que es igualmente perdedor pero en lugar de un puro majestuoso luce una grabadora que es un diario sonoro para escribir el diario de su vida y todo lo que le pasa, que no le pasa nada salvo cuando un novelista atrevido le mete de lleno en un capítulo de Madame Bovary. La risa de Hollywood es la risa mal educada de América y todavía vamos a verla en aquel señor que era más verdadero que todos los señores de la Bolsa de Wall Street. Yo estuve en una tienda de esa calle con el amigo que no cito y él debió aprender mucho de aquellos comerciantes judíos porque a la vuelta nos encontramos con la feliz nueva de que a él le habían hecho rector magnífico de una Universidad. En Nueva York hubieran puesto a Groucho. Es la guerra mientras siga ahí el señor Bush.


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